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Inocencia fugaz. 4/8/11

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Inocencia fugaz. 4/8/11

Mensaje por afinidades el Miér Ago 03 2011, 17:25




Registro: 1012078025665


•Nombre de la historia:
Inocencia fugaz.

*Original o Fanfic:
Original

•Género:
Drama + Teen + Romance + Acción

•Cantidad de capitulos hasta el momento:
2 - sin terminar.

•Argumento:
En un pueblo pequeño de EEUU, donde nada parece ser un secreto, todo se convertirá en uno. Mientras, dos jovenes amantes intentarán descubrir que es aquello que tanto les une, pero a la vez les separa. A pesar de que amarse, más allá de sus circunstancias, no deja de ser un grave error, porque los errores, por mucho que huyas, grites y olvides, no dejan de seguirte allá donde estés.

•Contenido:
+16. Porque las situaciones, a veces, son dificiles tanto de escribir como de leer. No se aún si habrá sexo, pero existe una alta probabilidad xD

*Notas de la autora:
El domingo día 11 comenzaré a subir la historia.

Playlist

Cecilia.



Love letter - Lisa Mitchell.
Neopolitan dreams.
Tout le monde - Carla Bruni.
Clean white love - Lisa Mitchell.
Breathe again. Sara Bareilles.

Charles.



Beat The Devil's Tattoo.
Enjoy the silence - Anberlin.
superhuman touch - Athlete.
Death - White lies.
Wires - Athlete.

Prólogo.

- ¿Me has deseado alguna vez?
- Claro.
- Mientes. Ya has hecho ese papel antes.
¿Me has querido de verdad?
- Siempre te querré. Odio haberme comportado como un cabrón contigo por venganza. Odio haberte hecho tanto daño por ello y más aún sabiendo que eras inocente.
- ¿Y porque lo has hecho?
- Por que soy un imbécil, Cecilia. Porque necesitaba castigar a alguien por lo que le ocurrió a Harry. Por favor, no lo hagas, Ce. No me condenes a una vida sin ti. Otra vez no.
- No es verdad que me echarás de menos. Pero es bonito oír algo así antes de morir. ¿Sabes un secreto, Charles? Nadie te querrá tanto como te quiero yo. Pero ya no importa, porque los muertos ni sientes ni padecen y eso quiero ser yo: un cadáver. Bonito, eterno, etéreo para no quererte nunca más. Me has destruido y ahora te destruyo yo a ti. C’est la vie, querido Charles. Au revoir, mon amour.




Cap.1 

Charles se desperezó de un sueño que ni si quiera había empezado, disfrutando los escasos segundos de soledad que le quedaban hasta que su madre abriera la puerta para incitarlo a ir a clase. Se quedó observando la cama vacía al otro lado de su habitación, enfadado y a la vez resentido. Muy pocas veces pensaba en su hermano gemelo Harry, pero cuando lo hacía, la rabia lo devoraba vivo. No era fácil percatarse de la absurda tranquilidad en la que había quedado reducida su existencia desde su marcha. Como si su muerte no hubiese sido más que un pasaje de la biblia de su vida. Desde que Charles tenía memoria, siempre habían sido dos personas iguales, un dúo gemelo, un equipo inmejorable, y en esos momentos, gracias al egoísmo de Harry, estaba condenado a vivir sólo eternamente.

No debe ser sencillo para nadie el estar catalogado como el gemelo del suicida que conducía por el carril contrario de la carretera. Mucho menos, si vives en un pueblo de no más de 1.000 habitantes, sin nada más que hacer que chismorrear sobre la vida de los demás. Sin embargo, allí estaba, sobreviviendo al peor verano de su vida y a lo meses que sólo habían significado pérdida para su familia. Esforzándose en creer que todo había vuelto a la normalidad; grabándose a fuego en la mente que nunca había existido nadie tan parecido y a la vez tan diferente a él. En el mundo no hay sitio para los cobardes, porque los valientes, los que sí desean vivir, ocupan todo el espacio existente y respiran todo el aire que los pulmones pueden ostentar. Charles era de esos últimos, de los que cogen la vida por las pelotas y se enfrentan a ella sin nada que perder, pero con todo por ganar. Que su hermano no hubiera tenido valor para hacer frente a lo que nunca le llegó a confesar, no quería decir que él también fuera una de esas maricas lloronas que no intentan si quiera levantarse tras los golpes recibidos. No, Charles es fuerte y seguro de si mismo, aunque Harry le traicionara. Porque la muerte no duele tanto, como el no darte cuenta de que tu propio gemelo tiene problemas. El saber a ciencia cierta que no confiaba en ti lo suficiente para hacerte partícipe de sus ideas, aunque para Charles, Harry fuese todo el apoyo que pudiera poseer en la vida, además de su mejor amigo.

- Charles, cariño, es hora de levantarse. - Pronuncia Sarah, su madre, en arrullos lentos y angustiosos. Asomándose a la puerta enfundada en esa bata azul que desde hace tanto tiempo no se ha quitado y que tan significativa ha sido desde la muerte de su hijo.
Charles, intenta no pensar en Sarah, porque, cada vez que lo hace, la rabia le embota los sentidos. No entiende cómo su madre sigue refugiada en el recuerdo casi inexistente de su hermano muerto y no deja de auto castigarse por ese terrible acontecimiento. Charles aún sigue vivo, pero ella parece no verlo. Como si en esa familia de locos fuese necesario morir para que alguien deba prestarte algo de atención, aunque ya no sirva absolutamente para nada, porque los muertos ni sienten, ni padecen. Sólo son eso: muertos.
- Lo que tú digas.

Sale disparado de la habitación directo hacia el baño, intentando no rozar a su madre, que sigue ensimismada en la puerta con los ojos vidriosos y perdidos, otra vez rememorando momentos con sus dos hijos, porque ya uno le parece poco. Desde la muerte de su hermano, Charles evita todo contacto humano con ella, porque le parece tan frágil, que cualquier gesto puede acabar por romperla en mil pedazos definitivamente, igual que su corazón reconstruido con celofán. Su padre, Matt, parece creer lo mismo, porque ni si quiera está en casa, evitando de ese modo la desgracia familiar que tanto le avergüenza y remordimientos le causa. Charles, parece el único ser fuerte de su desgraciada familia, pero no porque sea un valiente sin causa, sino, porque no tiene más remedio, ya que como se deje llevar por la pena, las lágrimas y la desolación, su orgullo lo devoraría vivo y eso es algo que los Brandon no se pueden permitir, porque los Brandon dictan las reglas, no las acatan y Charles lo sabe. Claro que lo sabe, por mucho que le fastidie, por mucho que le joda, por mucho que no le permita llorar a Harry. Su único y querido hermano. Su vida hasta hace unos meses.


Última edición por afinidades el Jue Ago 04 2011, 15:28, editado 1 vez
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Re: Inocencia fugaz. 4/8/11

Mensaje por Ignorasol el Jue Ago 04 2011, 14:09

wiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, historia nueva
la espero con impaciencia!!!!
bss
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Re: Inocencia fugaz. 4/8/11

Mensaje por afinidades el Jue Ago 04 2011, 15:27

Igno, qué alegría que estés por aqui, pero, sobre todo, que te interese lo que escribo aún. Jo, me haces super felizzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz *_* Espero que disfrutes con la continuación Smile Besitos preciosisisma!

CAP 2º


Cecilia Scarlett, hija del pastor de Cumberland, baja las escaleras de su casa silenciosamente, como si de un fantasma se tratase. Desde la muerte de su madre, cuando aún era una niña de largas trenzas y pequeñas costras en sus huesudas rodillas, le ha gustado sentirse así: invisible. El ruido siempre le ha hecho sufrir de ansiedad, ya que, mientras su madre agonizaba en la habitación contigua a la suya, siendo arrastrada por un cáncer de páncreas, le estaba prohibido hacerlo, como un preludio a lo que después se convertiría su vida: un funeral, callado, somnoliento y sin vida. Se asoma a la puerta de la cocina, tímidamente, como un gatito asustado, y observa fascinada como su padre lee el periódico de la mañana como ausente del mundo. Porque, desde la muerte de su esposa, el universo de los vivos le parece miserable y sólo se mantiene cabal por su hija y por la misión que tiene encomendada en ese pueblo: transferir el mensaje de dios a esos palurdos mentales, que cada vez son menos, y que tan poco creen en Dios. Y sin hablar de sus hijos e hijas, adictos al alcohol, a las drogas y al sexo, alejados de las enseñanzas del señor que tanto predica en el altar y que sus padres tanto ensalzan y son incapaces de cumplir para sí y los suyos. Ni si quiera se atreve a pensar en como uno de aquellos jóvenes, hacía escasos unos meses, casi lo mata en la carretera por una crisis existencial de niño rico sin nada por lo que luchar, pero con todo por perder. En ese caso la vida.

- Espiar no está nada bien, Cecilia, y menos al viejo de tu padre, que ya no sabe si tiene a una persona o a un espectro por hija.
Ella pega un pequeño brinco, en señal de sorpresa, pero sale de su escondite, haciendo fru fru, con la tela vaporosa de su vestido de pequeñas flores, que tan bonito le ha parecido esa mañana.
- Buenos días papá. Fantasma, roedor o humana, sigo siento tu hija, debes saberlo - contesta ella, radiante y feliz, besándole una de sus arrugadas mejillas con un sonoro beso.
El gruñe por lo bajo, fingiendo falsa molestia por los ataques infantiles y amorosos de su Cecilia, aunque en el fondo esa calidez sea lo único que le mantiene sereno en ese mundo de locos. Y ella lo sabe, por eso lo besa una y otra vez hasta que se queda sin respiración y sin ganas en los labios, porque adora a su padre, le ama y es todo lo que tiene en su vida, además de sus libros y los dibujos de princesas encantadas, que tanto le gusta pintar.
 
 
Cecilia, observa la puerta del instituto publico de Cumberland, molesta por no poder ser ni pájaro, ni fantasma dentro de aquellas paredes. Allí, las cosas son diferentes que en casa, porque dentro de esas aulas debe guardar sus excentricidades para las tardes solitarias en el cuarto con paredes azules y nubes de algodón. Ser la hija del pastor del pueblo tampoco le ayuda mucho a la hora de encontrar amigos, pero eso es algo que a ella no le molesta, porque la compañía la incomoda, prefiere lidiar con la soledad, como tantos años atrás a hecho, conociéndola, sincerándose con ella y convirtiéndola en la mejor amiga que puede nunca llegar a tener. Porque la nada no se esfuma, enferma o muere, sino que siga ahí, acunándola a una entre sus manos invisibles y blancas, haciéndola vivir en una locura, en un País de las Maravillas sin conejo blanco que buscar.
Embobada, en su mundo de hadas, cuentos y caballeros andantes, choca contra algo tibio con olor a after save y a un perfume caro, que ella no puede reconocer. Sus libros, inevitablemente, caen al suelo y ella en un acto reflejo intenta recogerlos. Unas manos, suaves, grandes y fuertes, la ayudan en su cometido, rozando las suyas sutilmente, casi como en una violación. Y ella, nerviosa y sorprendida, pega un brinco. Nadie la había tocado y mucho menos un chico. Abre los ojos casi al límite, al observar como el joven, agachado aún en el suelo, se levanta, con todos los libros ya en las manos, y se los tiende con un gesto cortés hasta que se percata de quien es ella y la triste sonrisa, que tan atractivo le hace parecer, se borra de un zarpazo. Cecilia lo siente, entonces. Nota la rabia de Charles por la muerte de su hermano Harry. Verla a ella, la hija del hombre que chocó contra el coche de su hermano, lanzándolo contra un precipicio, le ha hecho recordar el horror de aquella noche. Así lo ve ella en sus ojos azules zafiro y así lo ve él en los ojos avellana de ella.

- Charles, deja a la monja en paz. - dice, Sally, la ex novia de él, saliendo de la nada y apretándose contra su brazo.
Cecilia, despierta de ese silencio eterno, de esa complicidad, que se había instalado entre el hermano del gemelo que había visto morir su padre y que casi le cuesta la vida.
- Tome, sor Scarlett, deje sus torpezas para el convento, aquí no son bien recibidas - espeta, él, con rudeza.

Ella recoge los libros casi de un tirón, intentando no rozar las manos de Charles, y huye de allí, luchando por no sentirse compungida, enterrada en el dolor de aquel chico de mirada glacial, porque a ella no le conviene, porque ella no puede sentir nada por nadie y mucho menos por él: Charles Brandon, el chico más querido, ególatra y a la vez más triste de la escuela, aunque eso último nadie lo sepa. Pero, ella, se ha dado cuenta, porque los que sufren la vida se reconocen entre sí, y ella sabe que él también lo ha notado. No puede evitar sentirse atraída hacia él. El corazón le arde, a pesar de que no quiera sentir ese fuego. Su dolor es su dolor y a ella le gusta esa sensación. Quiere apagarlo y borrarle esa cara de pena del rostro, porque así, quizás ella, pueda borrar la suya.
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Re: Inocencia fugaz. 4/8/11

Mensaje por Ignorasol el Jue Ago 04 2011, 16:48

cómo no iba a seguir interesandome?? no digas eso!!! sería sacrilegio!!!
espero q estés pasando buenas vacaciones!!
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Re: Inocencia fugaz. 4/8/11

Mensaje por Airam el Jue Ago 25 2011, 17:31

Afinidades!!!! Siempre me cautivas con tus historias!!! Cuanto he echado de menos leerte!!! Sigue adelante con ella, que yo seré una de tus lectoras (como siempre, cielo)

Besitos
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Re: Inocencia fugaz. 4/8/11

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